Historia de la Revista

HISTORIA DE LA REVISTA

La fundación de La Revista Crítica de Derecho Inmobiliario en enero de 1925 nace como un proyecto personal de un gran hipotecarista, Don Jerónimo González, compartido con varios juristas, fundamentalmente registradores y oficiales del Cuerpo Facultativo de la Dirección General de los Registros y del Notariado. Inicialmente adopta la forma jurídica de sociedad anónima, constituida por el presidente de la Asociación de Registradores, Vicente Cantos Figuerola, Registrador del Mediodía de Madrid, y por Don Jerónimo González. Esta forma jurídica subsiste hasta que el Colegio Nacional de Registradores de la Propiedad y Mercantiles de España asume directamente la titularidad de la revista, adquiriendo las acciones de la sociedad, como se dice en el número correspondiente a enero-febrero de 1965. Desde esta segunda época, más colegial, es práctica consuetudinaria que los Decanos del Colegio pasen a formar parte como miembros permanentes del Consejo de Redacción. Así ocurrió con el entonces decano Pedro Cabello de la Sota, y con sus sucesores, Juan-José Benayas, José Poveda Murcia, Pío Cabanillas Gallas, Antonio de Leyva y Andía, Carlos Hernández Crespo, José Poveda Díaz, Antonio Pau Pedrón, Fernándo Méndez González, Eugenio Rodríguez Cepeda, Alfonso Candau Pérez y Gonzalo Aguilera Anegón.

Insignes juristas han presidido el Consejo de Redacción de la Revista Crítica y ocupado el cargo de Consejero-Secretario. Basta con señalar que han presidido ¡nada menos! el propio Don Jerónimo González, Ramón María Roca Sastre, Luis Díez-Picazo y Ponce de León y en la actualidad Aurelio Menéndez Menéndez. Luis Díez-Picazo y Ponce de León además ocupó el cargo de Consejero-Secretario, siendo sucedido con posterioridad por Francisco Sánchez de Frutos, Fernando Muñoz Cariñanos, Francisco Corral Dueñas y en la actualidad por Francisco Javier Gómez Gálligo.

Doña Rosa Carretero Pindado, hija de Tirso Carretero García -insigne hipotecarista también- desarrolla las labores administrativas de la Revista desde 1984, y ha sido un instrumento imprescindible en ella. Con anterioridad, las labores auxiliares las realizaba, de manera menos institucionalizada, Fernando Sequeira, funcionario de la Dirección General de los Registros y del Notariado.

En la actualidad la Revista Crítica de Derecho Inmobiliario está más pujante que nunca. Tiene marca comunitaria, goza de muy buena salud en cuanto toca a suscriptores y está totalmente digitalizada. En una reciente encuesta entre las Facultades de Derecho, ha obtenido una de las máximas calificaciones entre las más prestigiosas Revistas jurídicas.

Algunas reformas recientes se han acometido por su Comisión ejecutiva, entre ellas el adaptarse a exigencias formales impuestas por el Ministerio de Educación, como son el hacer un resumen de cada uno de los trabajos traducidos al inglés. Ahora se crea esta página web.

Pero lo importante es que sigue fiel a su ideario, que es el análisis crítico del ordenamiento jurídico en general, con referencia especial al inmobiliario.

 

PROGRAMA FUNDACIONAL

 El programa fundacional de la Revista Crítica de Derecho Inmobiliario apareció recogido en su primer número, publicado el 31 de enero de 1925, en los siguientes términos:

“La radical transformación que con la ley Hipotecaria de 1861 sufrió el régimen inmobiliario español, y que motivó la creación del Cuerpo de Registradores de la Propiedad, no ha producido todos los beneficiosos resultados que de ella se podían esperar, ni ha penetrado en la población rural, llamada, sobre todo, a recoger las ventajas del nuevo sistema.

Culpa ha sido de las mismas medidas legislativas, deficientes e inadecuadas para el desarrollo hipotecario; de la jurisprudencia cada vez más aferrada a los antiguos moldes; del Poder ejecutivo, más preocupado de la actuación política que de los progresos jurídicos, y del abandono de los estudios inmobiliarios en Academias y Universidades.

Contra tan adversas corrientes, el Cuerpo de Registradores de la Propiedad, como hijo legítimo y representante del espíritu animador de la ley Hipotecaria, ha intentado en diferentes ocasiones organizar sus fuerzas y poner en juego sus recursos, con éxito que en verdad no ha correspondido a la sana intención ni a las elevadas orientaciones.

Abandonado de los jueces y tribunales, olvidado por el Parlamento y sin entusiastas defensores en el Poder ejecutivo, se arrastra lánguidamente el sistema hipotecario, en espera de nuevas energías que, sometiendo legislación, jurisprudencia y doctrina al punzante análisis de una imparcial crítica, avancen por el camino de la inscripción forzosa, mantengan al registrador en su puesto de juez territorial, promuevan la reforma del Centro directivo acercándolo a la triste realidad y vuelvan por los prestigios de la Institución y de las personas.

A estos fines, y a profundizar cuantos problemas se agrupan bajo el lema “Propiedad y Derecho”, se dirige en primer término la REVISTA CRÍTICA DE DERECHO INMOBILIARIO, que estudiará o acogerá en secciones especiales:

  1. a) La doctrina jurídica directamente relacionada con la propiedad territorial, publicando artículos de investigación histórica y exposición sistemática.
  2. b) Los asuntos de actualidad hipotecaria, abriendo una tribuna libre donde se podrá expresar o discutir las aspiraciones o del Cuerpo de Registradores y las modernas orientaciones de la Institución.
  3. c) La legislación, tanto española como extranjera, cuyo conocimiento sea imprescindible o conveniente para regir un registro de la Propiedad o seguir el desarrollo del sistema.
  4. d) La jurisprudencia del Tribunal Supremo y de la Dirección de los Registros sobre propiedad y derechos reales inmobiliarios.
  5. e) Las cuestiones y consultas que se formulen ante la Junta Central de la Asociación de Registradores sobre la legislación y pago del Impuesto de Derechos reales.
  6. f) Toda clase de noticias bibliográficas, y cuando la obra lo merezca, recensiones de los principales trabajos y libros incluidos en el ámbito expresado.
  7. g) Por último, la miscelánea Jurídica que condense o presente las novedades más dignas de atención en otras esferas del Derecho.

Para ello necesitamos la colaboración valiosa de registradores, notarios y profesores de Derecho en general, a quienes dirigimos, con nuestro más cordial saludo, una apremiante invitación en espera de un concurso técnico de antemano agradecemos.”

 

LA REVISTA Y EL COLEGIO DE REGISTRADORES

 En el número 657 de la Revista (enero de 2000) escribía el entonces Decano-Presidente del Colegio de Registradores de España Antonio Pau Pedrón un artículo sintetizando la historia de la relación entre la Revista Crítica de Derecho Inmobiliario y el Colegio de Registradores, que por su interés histórico se reproduce a continuación:

“La Revista Crítica de Derecho Inmobiliario no es un órgano del Colegio de Registradores. El Colegio ejerce sobre ella —desde el año 1965, es decir, cuarenta años después de su fundación— un patronazgo que la propia revista apenas necesita: tiene un Consejo de Redacción que la dirige, un número de suscriptores que garantiza su viabilidad y un carácter intelectual en el que no deben interferir las inquietudes corporativas.

La presencia del Decano del Colegio de Registradores en estas páginas iniciales del número conmemorativo del 75 aniversario, tiene, pues, escasa justificación. Solo cabría manifestar la satisfacción de que una publicación periódica tan ligada a la actividad diaria de los Registradores —por su contenido mayoritariamente registral o hipotecario— haya alcanzado una cifra tan redonda de años, y goce de una vitalidad tan enérgica que permita augurarle una larga vida futura.

La Revista Crítica surgió de la coincidencia de dos personalidades singulares. El Registrador Vicente Cantos Figuerola había conocido a don Jerónimo González en la Dirección. El primero era entonces Director General de los Registros y del Notariado, y el segundo un flamante Letrado del Centro Directivo que había llegado de su Asturias natal, dejando allí su puesto de profesor de matemáticas.

Cantos Figuerola se dio cuenta que el genio de don Jerónimo y su temprano y permanente magisterio en materias hipotecarias, necesitaba un espacio donde desarrollarse y difundirse. Don Jerónimo no era hombre de complejas y extensas teorías, que requirieran voluminosos tratados para su desarrollo. Todo lo contrario. Don Jerónimo tenía brillantes intuiciones y geniales ideas que podían expresarse siempre en una docena de páginas.

La Revista Crítica resultó su marco perfecto. Toda la obra de don Jerónimo —que el Ministerio de Justicia reunió en tres volúmenes al año siguiente de su muerte— está hecha de pequeñas teselas que forman un mosaico deslumbrante y original. A base de pequeños artículos, don Jerónimo renovó una doctrina hipotecaria que no lograba despegarse de la exégesis decimonónica. Noventa y ocho trabajos llegó a publicar don Jerónimo en la Revista a lo largo de veinte años.

Cantos Figuerola puso en manos de don Jerónimo la dirección intelectual de la revista, y él quedó como Presidente del Consejo de Redacción para asegurar la subsistencia material de la publicación. Incluso en los años en que fue Ministro de Justicia, Cantos Figuerola siguió presidiendo el Consejo de la Revista.

En el año 1965, el Colegio de Registradores asumió el respaldo económico de la Revista Crítica. Pero en esa época, la revista tenía ya un prestigio que hacía innecesaria cualquier ayuda para su subsistencia.

Desde el año 1965, el relieve intelectual de sus directores —Ramón María Roca Sastre, hasta 1979, y, desde esa fecha, Luis Díez-Picazo— ha sido decisiva para conservar el prestigio y el rigor. La dirección que han ejercido ha sido, no honorífica y distante, sino efectiva y próxima. Han presidido el Consejo de Redacción, han estado al tanto de la marcha diaria de la Revista y se han preocupado de que sus diversas secciones —ya determinadas por don Jerónimo en el número inicial— estuviesen debidamente atendidas.

Los Secretarios del Consejo se han ocupado de que toda la infraestructura burocrática y artesanal —desde la relación con los autores hasta la impresión de cada número— haya funcionado con rigor a lo largo de las décadas. Manuel Amorós Guardiola, Fernando Muñoz Cariñanos y, en estos últimos tiempos, Francisco Corral Dueñas, han logrado que la Revista no haya perdido esa puntualidad que es tan difícil de conservar por las publicaciones periódicas.

Los males que la aparición de la Revista Crítica trataba de remediar, y que don Jerónimo ponía de relieve en el primer número —despreocupación de los políticos por los progresos jurídicos, abandono de los estudios inmobiliarios por la Universidad, desorientación de la jurisprudencia— están, en gran medida, superados. Pero la continuidad de la Revista Crítica en los años venideros contribuirá, en alguna medida, a que esos males no vuelvan a ser realidad.”

  • 1925

    Jerónimo González nació en Sama de Langreo, Asturias, en 1875. Estudió Derecho en Oviedo, donde tuvo de profesor a Leopoldo Alas, Clarín.

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  • 1965

    Ramón María Roca-Sastre nació en Tàrrega en 1899, licenciado en Derecho en 1923. En 1924 tomaba posesión de la plaza de Registrador de Belchite

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  • 1979

    Luis Díez-Picazo y Ponce de León nació en Burgos en 1931. Estudió Derecho en Madrid y fue discípulo de Federico de Castro. Obtuvo el premio extraordinario de licenciatura y premio de la Fundación Montalbán al mejor expediente académico

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  • 2016

    Aurelio Menéndez Menéndez nació en Gijón en 1927. Fue doctor en Derecho y catedrático de Derecho Mercantil en la Universidad Autónoma de Madrid, habiendo desempeñado con anterioridad esta función en las universidades de Santiago

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Publicada cada dos meses, tiene una tirada de 2.500 ejemplares que se distribuyen entre sus suscriptores, dentro y fuera de España.

La Revista Crítica de Derecho Inmobiliario se ha consagrado a un lado y otro del Atlántico como una publicación de referencia en el estudio científico del Derecho privado en su más amplia concepción. En la Revista se recogen trabajos y artículos de todo el arco doctrinal. Para cualquier investigador y estudioso de la realidad jurídica es motivo de prestigio aparecer en ella por el alto grado de exigencia requerido por el Consejo de Redacción. Los especialistas en Derecho privado le atribuyen un enorme valor técnico por su cuidada selección de artículos, ya que sin olvidar nunca el rigor y la profundidad de una publicación jurídica de nivel sobresaliente, la revista no pierde nunca el contacto con la actualidad; valga como ejemplo el monográfico sobre política de vivienda, publicado en el número de septiembre/octubre del año 2005. La revista cuenta con suscriptores e intercambios permanentes con cerca de 40 universidades.

Jerónimo González

Jerónimo González

Jerónimo González nació en Sama de Langreo, Asturias, en 1875. Estudió Derecho en Oviedo, donde tuvo de profesor a Leopoldo Alas, Clarín. Obtuvo el Doctorado en Madrid. Su pensamiento jurídico, influido por su amor por las matemáticas, de las que llegó a ser profesor, estaba también imbuido por la preocupación ética del krausismo. En 1907 sacó el número 1 de su promoción en las oposiciones a Letrados de la Dirección  General de Registros y Notarías. Llegó a ser Catedrático de Derecho Civil, Subdirector General y Presidente de la Sala Primera del Tribunal Supremo. Intervino decisivamente en la elaboración de la Ley Hipotecaria de 1909, y sus estudios jurídicos sobre el Derecho hipotecario todavía tienen un lugar indeleble en los actuales temas de oposiciones a Notarías y Registros y en la doctrina jurídica.

La transcendencia de la figura de Jerónimo González en el origen e historia de la Revista Crítica de Derecho Inmobiliario quedan reflejadas en el artículo publicado en el número 619 de la Revista (monográfico en Homenaje a D. Jerónimo González Martínez), noviembre-diciembre de 1993, escrito por el entonces secretario de la Revista Francisco Corral Dueñas bajo el título "La Revista de don Jerónimo González".

Ramón María Roca-Sastre

Ramón María Roca-Sastre

Ramón María Roca-Sastre nació en Tàrrega en 1899, licenciado en Derecho en 1923. En 1924 tomaba posesión de la plaza de Registrador de Belchite, y ya antes impartió en la Facultad de Derecho de Barcelona un ciclo de conferencias sobre Derecho Hipotecario. En 1932 toma posesión de la plaza de Notario de Villafranca del Penedés. En 1933, tras la correspondiente oposición, fue nombrado Juez de 1ª Instancia e Instrucción de la plaza de Montblanc (Tarragona). Posteriormente, tomó posesión de su cargo de Magistrado del Tribunal de Casación de Cataluña el día 30 de abril de 1936. Fue miembro de la Comisión Jurídica Asesora de la Generalitat, y en junio de 1936 ya era vicepresidente de la Academia de Jurisprudencia y Legislación de Barcelona de la que posteriormente, tras la guerra civil, fue su presidente.

En 1956 lee su discurso de ingreso en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación  sobre «El fideicomiso "si sine liberis decesserit" y el Código civil». En 1959 es condecorado con la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio. Formó parte de la Comisión Compiladora del Derecho Civil de Cataluña. Presidente de Honor del II Congreso Jurídico Catalán.  En 1972, fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de Barcelona.

Luis Díez-Picazo y Ponce de León

Luis Díez-Picazo y Ponce de León

Nació en Burgos en 1931. Estudió Derecho en Madrid y fue discípulo de Federico de Castro. Obtuvo el premio extraordinario de licenciatura y premio de la Fundación Montalbán al mejor expediente académico. Posteriormente se doctoró en Derecho en 1956, con una tesis titulada “El arbitrio de un tercero en los negocios jurídicos”, siendo premio extraordinario de doctorado y de la Fundación Condesa de Maudes.

En 1956 ingresó por oposición en la judicatura, ejerciendo por espacio de unos meses como juez de Primera Instancia e Instrucción. En 1963 obtuvo por oposición la Cátedra de Derecho Civil en la Universidad de Santiago de Compostela, posteriormente se incorporó a la Universidad de Valencia (1964-1972) y, más tarde (1972), a la Universidad Autónoma de Madrid. Combinó la enseñanza y la investigación del Derecho con el ejercicio práctico del mismo como abogado Menéndez -como árbitro y como juez constitucional.

Fue Director de la Revista Crítica de Derecho Inmobiliario desde el año 1979. Fue nombrado Doctor Honoris causa por universidades de dentro y fuera de España, así como Profesor Honorario de las Universidades de Lima, Nacional Mayor de San Marcos y San Agustín de Arequipa (Perú). Miembro fundador del European Law Institute, y Académico de Número de la Academia del Derecho de Perú y Académico Correspondiente de la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Córdoba (Argentina).

También participó activamente en las reformas jurídicas acometidas durante la transición política. Ocupó el cargo de Magistrado del Tribunal Constitucional, siendo uno de los integrantes del primer mandato de este órgano (1980-89). Presidió la Sección Primera de la Comisión General de Codificación desde 1978. Fue Académico de Número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, y Presidente de la misma entre 2012 y 2015.

Estaba en posesión de la Medalla de la Orden del Mérito Constitucional (2000), pertenecía al Colegio Libre de Eméritos (2001). Recibió a título póstumo la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio.

Aurelio Menéndez Menéndez

Aurelio Menéndez Menéndez

Nacido en Gijón en 1927. Fue doctor en Derecho y catedrático de Derecho Mercantil en la Universidad Autónoma de Madrid, habiendo desempeñado con anterioridad esta función en las universidades de Santiago, Salamanca y Oviedo. Fue también decano (y Decano de Honor) de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid, donde se le concedió la Medalla de Oro. Fue doctor honoris causa por las universidades de Oviedo y Carlos III de Madrid.

Fue ministro de Educación y Ciencia y magistrado del Tribunal Constitucional.

Fundador, junto a Rodrigo Uría González, de Uría Menéndez. Presidió diversos tribunales internacionales de arbitraje.

Miembro del consejo de redacción de la "Revista de Derecho Mercantil" y de la "Revista Española de Seguros". Miembro permanente del Comité Marítimo Internacional, miembro del Colegio Libre de Eméritos, Presidente de la Sección de Derecho Mercantil de la Comisión General de Codificación, Consejero Electivo de Estado y Académico de Número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación.

Fue Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 1994 y Premio Pelayo 1999 para Juristas de Reconocido Prestigio.

Históricamente relacionado con la Casa Real, fue tutor del rey (entonces príncipe) Felipe VI, en 2011 se le concedió el título de Marqués de Ibias. Se le concedieron las grandes cruces de Alfonso X El Sabio, Carlos III, Mérito Naval y San Raimundo de Peñafort.